miércoles, 2 de julio de 2008

Aquella caja de pandora

Sugiero que antes de leer, escuchen la canción...



Aquel mensaje que no debió haber leído

aquel botón que no debió haber pulsado

aquel consejo torpemente desoído

aquel espacio, era un espacio privado.

Pero no tuvo ni tendrá la sangre fría,

ni la mente clara y calculadora,

y aún creyendo saber en lo que se metía

abrió una tarde aquella caja de Pandora.

Y la obsesión

desencripta lo críptico

viola lo mágico

vence a la máquina;

y tarde o temprano

nada es secreto

en los vericuetos

de la informática.

Leyó a mordiscos en un lapso clandestino

tragando aquel dolor que se le atragantaba,

sintiendo claramente el riesgo, el desatino

de la pendiente aquella en la que se deslizaba.

Y en tres semanas que parecieron años

perdió las ganas de dormir y cinco kilos,

y en flashbacks de celos aún siguen llegando

las frases que nunca debió haber leído.

Y en esa espiral

la lógica duerme,

lo atávico al fin

sale del reposo;

y no hay contraseña,

prudencia, ni pin,

que aguante el embate

de un cracker celoso.


Ella pasaba lo 50. Él también. Ella no fue cuidadosa. Escribió las cosas que no debería haber escrito nunca, menos en el lugar donde se encontraba.

Ella estaba de espaldas, mandando mails. Él estaba atrás, con sus actividades. Pero giró la cabeza, y leyó lo que nunca tendría que haber leído.

Eran increíbles las palabras, los personajes. Era insólito. Pero era real.

Salió de la habitación, y esperó que ella se acueste para revisar cada uno de los mails. Y se encontró con años de mentiras. Mentiras que ella siempre negó, con las pruebas en la mano.

Él le propuso “perdonarla”. A ella no le importó su perdón. Él quiso recomponer las cosas. A ella no le interesaba nada. Ella había dado por culminada la relación hacía años.

Ella lo despreció. Ella quizás tuvo sus motivos, no sé su versión.

Vivieron bajo el mismo techo por cuestiones sociales y económicas, pero nada era igual, por más que tratasen.

Al tiempo ella se fue. Lo dejó a él y a sus hijos. Él se fue apagando. Ella empezó a hacer su vida. Él se fue apagando. Ella siguió su rumbo. Pero él se iba apagando.

Llegando el día del punto final, para deshacer el vínculo legal, él se fue apagando. En una semana fue perdiendo la luz, y se fue extinguiendo.

Él dejó de ser el super héroe que era para quienes lo amaban profundamente. Él partió. No hubo forma de retenerlo. No hubo razones para luchar. Él murió. Él tenía nanas, pero esas nanas no creo que hayan sido las que tuvieran el poder de llevárselo.

Él murió de amor. De tristeza, y de desamor.

¿Quién dice que el amor no te mata?


13de agosto de 2007



8 ohmmm:

ojovidrioso dijo...

El amor mata, igual que la tristeza.
Vale la pena?
Eso lo sabrá quien viva situaciones parecidas, según su forma de sentir las cosas...

Triste historia.

Akasha dijo...

Acabo de leer algo asi como EL motivo de muchos de mis por ques de hoy.

No es triste. Es horrible.

A mi no me paso, aclaro. Pero en algun punto...estaba ahi.

Ana dijo...

Claro que el amor puede matar, si uno se deja. Pero como dijo Ojo, el punto es si vale la pena...

Daniel dijo...

Hay algunas canciones que no puedo escuchar. Clara de NTVG por ejemplo.
Yo crecí con los abuelos en casa.
Yo fui un privilegiado de tener esos cómplices permanentes e infalibles.
Por supuesto a diferencia de la canción mis abuelos tuvieron hijos y nietos, si no... difícil que escribiera ahora.
Pero si bien no fue traición, porque creo que jamás se les pasó por la cabeza, una se fue antes que el otro.
Desde que la abuela se fue, el abuelo decidió que el también se iba.
Puedo jurar que hacía algo en todo lo que hacía, en cada gesto, en cada actitud, que parecía tratar de avisarme eso.
Mi abuelo fue además un gran amigo.
Me dolió lo de la abuela claro, pero traté de hacerle ver que la vida tenía cosas importantes. Sus hijos, sus nietos, sus bisnietos.
D y N , voy a suprimir nombres por iniciales, llegaron en esos momentos difíciles. Bisnietas que en cierta forma alargaron un poco nada más la espera.
Pero lo que decidió el día que se fue la abuela, lo cumplió.
La última vez que lo vi parado estaba sentado a la mesa, sin ganas de comer, con el brazo sobre el respaldo de la silla de la abuela, cabizbajo y murmurando...ni se qué.
Se acostó, porque según él, se sentía cansado.
Se acostó a dormir decidido a no despertar.
Al principio, aún consciente, hablamos, y me dijo lo que yo ya sabía.
Le expliqué que era muy importante para nosotros, que se yo, le hablé 30 minutos sin parar.
Al final, dijo gracias, pero extraño a la abuela.
Después fue el coma de casi dos días, y la partida. O el cambio, o el renacer, o el reencuentro. No se como llamarlo.
Si el amor mata?
Yo no tengo dudas.
Lo bueno, es que parece que a pesar de todo el amor en toda su expresión existe.
Dejo por acá... es largo, y ya me resulta demasiado a mi.
saludos

Hagamos Ohm dijo...

Ojo:

Seguramente solo el que las vive, es el que sabe si vale la pena.

Fue triste la historia, ir viendo como se daban las cosas, y todo lo que fue arrastrando...

Aka:

Me dejaste intrigada.

Ana:

Hasta que no supe esta historia, afirmaba ciegamente, que el amor "no mataba"...Claro, boluda yo, porque va en uno el dejarse.

Daniel:

Si dejaste de escribir espero que solamente haya sido porque te resultaba largo a vos, o que te tocaba mucho. De más está decirte que es un agrado para mi que compartas esa historia acá.

Son esas historias que me dejan colgada, e intrigada, donde no encuentro la explicación, o me genero explicaciones para entenderlas.

Pienso en lo que contas y me imagino que si dos personas viven toda una vida juntas, amandose, cuando una parte, y la otra va atrás, es porque esas eran las verdaderas "almas gemelas" que se juntaron en esta vida terrenal, y luego parten juntas. Como que creo que cuando eso sucede, termina siendo la confirmación de cuales sí son las almas gemelas (obvio que esto es una historia que yo me cree en la cabeza, porque soy muy fantasiosa, y me gusta creer en la magia).

Como será ese amor de fuerte, que se decide partir, aún sabiendo que acá en la tierra queda gente con mucho amor hacia ellos...

ladriana dijo...

El amor, la tristeza, provocan que VOS decidas que te mate.
El amor solito no hace nada.
Nada ni nadie "nos hacen" las cosas, cada uno permite "que se las hagan".
Es duro y yo todavía no termino de aceptarlo. Pero hacerse cargo es parte de la sanación.
salu2

Limada dijo...

No todo se puede llamar amor.
Beso.-
Drexler me encanta.

Hagamos Ohm dijo...

Ladriana:

Bienvenida! Es así. Las cosas que a uno le pasan, es porque uno las permite.

Limada:

Me recordaste a algunas personas que llaman "amor", a la humillación...