miércoles 17 de junio de 2009

Maldad



Tengo ganas de rayarle el auto al vecino.

De pasarle por al lado con una llave, y “pum”, clavársela…. Y después seguir de largo unos 30 cms..


Se que no es algo de “buena gente”, pero… Si no fuera porque me está tapizando el auto con cada portazo que da la reverenda hija de puta de la esposa, que a su vez es mi odontóloga (sí, lamentablemente), no tendría estas ganas locas.


Antes de ayer me acerqué a mi auto, y ví un agujero de 1 cms. de diámetro, blanco, en la puerta del conductor.

¿Cómo se que es ella? Porque un día no me vio que estaba adentro del auto, se bajó muy pancha, y sentí un “PUUUM”. Me vió y me dijo “ups, perdón, se me fue la puerta”.


A parte de que a otro vecino que también le ha dejado el auto a lunares.


Me da un poco de miedo decirle algo, y que cuando me vaya a atender, me arranque una muela. Por eso me parece más sano, pegarle un rayón…


Esto del desempleo me pone violenta.


martes 26 de mayo de 2009

Renuncié...

No llegué a los dos meses.

Sufría de “mobbing” laboral. Pero me encargué de dejárselo claro al dueño. Aunque lamentablemente calculo que no entendió que la violencia psicológica es peor que la violencia física.

¿Dónde me sucedió eso? En una empresa MUY conocida en el rubro de regalos empresariales en cuero (que no es Rusconi, y está en los 4 shoppings ¬¬)

domingo 12 de abril de 2009

Abriendo puertas

El día que mi abuela “nos visitó”, decidí confiar. Ese domingo dejé en sus manos mis preocupaciones, y supe que venía con un regalo.


Cuando escribí mi último post, venía de una entrevista. Entrevista para la cual me habían citado el día anterior, después de la famosa “visita”.


No había salido muy feliz de la misma, ya que el 98% de mis anteriores entrevistas, nunca había visto al resto de la “competencia”.


Ahí mismo me crucé como con 20 chicas, a las que nos habían juntado a la misma hora, pero para tener entrevistas individuales, de menos de cinco minutos.


Me enamoré de la oficina donde me entrevistaron. Quedé fascinada.


Y en esos minutitos de entrevista, noté que tenía un gran punto a favor, al que nunca le había prestado atención. En mi trabajo anterior había aprendido a utilizar un programa contable que no suelen enseñar en ningún instituto.

Vi que para la persona que me entrevistó eso le había pesado mucho, ya que me dijo que era un “alivio” no tener que “perder tiempo” explicándolo.


Me fui de ahí un poco “molesta” porque me desanimó cruzarme con el resto y pensando en que no volverían a llamarme ya que eran muchas.


Al otro día suena mi celular, y era de ahí, para tener una segunda entrevista. Fui sin muchas expectativas, pensando en que volvería a cruzarme con todas esas chicas.

Para mi sorpresa, no había nadie.


Iba segura que tendría la entrevista con la contadora, como me habían dicho, pero…no. Era con el Director. El que volvió a explicarme lo que la persona anterior me había dicho, pero me dijo que había un problema. Me comunicó que el número de teléfono de última referencia laboral, no existía. CHAN.

Me quería matar. Mi ex jefa había cambiado su celular, y al número de su casa al que llamaban, no atendía nadie. Así que me “sugirió” conseguirlo, y que se lo pasara.


Llegué a casa y me comuniqué con unas ex compañeras, que me pasaron su nuevo número, y ahí se los pasé.

Esa misma tarde, casi noche, me vuelven a llamar para una tercera entrevista con la contadora.

Al otro día fui al estudio de la contadora, mantenemos una muy buena entrevista, hasta que… me da una hoja con ejercicios, para hacer una prueba.


Estaba en el horno, y no me acordaba de nada. Así que apelé a la sinceridad, y le dije que iba a intentar hacer la prueba, pero que hacía un año que no tocaba nada de eso, y que probablemente me fuera mal.

Me fui de ahí sabiendo que lo que hice fue un desastre. Así que solo confié en mis ganas de trabajar, y que si ese tenía que ser mi lugar, la prueba no iba a ser un impedimento (sin olvidar la visita de mi abuela, que prometía ayudar).


Ese mismo día, ya casi llegando a las 18 horas, me suena el celular, del mismo número del que me venían llamando. Tenía miedo de atender. Podía ser una buena noticia, o podía ser un “gracias por participar, pero no sos el perfil”.


Atendí y era la chica que me venía llamando. Me dijo las palabras mágicas “valoramos tus ganas de trabajar y el interés que nos demostraste en formar parte de la empresa, así que empezas el martes a trabajar conmigo”.

Son esas palabras que deseas tanto escuchar, y que cuando pasan no podes creerlo. Quedé en shock. Cuando cortamos me puse a llorar como una pelotuda.



Faltando una semana para cumplir el año de desempleada, llegó lo que tanto esperaba.




Felices Pascuas para todos!!






martes 24 de marzo de 2009

Desde el más allá



Hace unos cuantos meses que mamá se siente mal. Todo a causa de que ella al igual que papá, es diabética. Se vive sintiendo mal, pero…todos los estudios que le han hecho dan bien. No tiene nada, está bárbara. Pero… no se siente así.

Desde hace una semana siento el olor de mi abuela en mi casa, y nunca en ocho años, lo había vuelto a percibir, porque se fue con ella.

Hace unos días mamá estaba en su cuarto y yo sentía que hablaba sola, así que como era de noche, y me suelo asustar, cerré la puerta de mi cuarto a esperar que terminara porque pensé que estaba soñando.

Al rato escucho que mi padre hablaba, así que pensé que mamá ya se había despertado y podía volver a abrir la puerta.

Cuando abrí la puerta de mi cuarto me ericé, y sentí un frío invadir mi cuerpo, y me helé.
Ahí fue que mamá desde su cuarto dice “mirá que si venis, se va”.
-¿Quién se va?
-Mi mamá.

Entré a su cuarto y estando a media luz me dice “mirá que linda que está, la ves? Sentada a mi costado, con su chaquetón gris y su pañuelo azul”.

Y como si yo no estuviera ella seguía hablando:

“Que linda que estás, que lindo tenés el pelo, hacia tiempo que no venías ¿viniste desde muy lejos? Ahora es tarde, pero otro día tenes que ir a visitar a los nenes que siempre se acuerdan de vos”.

Así siguió un rato, hasta que se despidieron. Yo me quedé escuchando la charla sentada al lado de “ellas”.
Me agarró la mano, y me dijo “nos vino a ayudar, teneme paciencia”. Se acomodó en la cama, y con una sonrisa, se durmió.

jueves 19 de marzo de 2009

Cosillas


-Odio el nuevo diseño de facebook.


-Amo la novela “Victoria” (ya sé que en otros países la dieron y terminó hace tiempo, si alguien me quiere contar el final, lo agradezco).


-Me tiene enviciada el nuevo alfajor de portezuelo “black extra dulce de leche”.


-Estoy enojada con “Tienda Inglesa”. En diciembre el atún de su marca salía $ 78, hoy sale $ 120. Y las espinacas que las tenían a $18, están como a $ 40… Que caro que es alimentarse.


-Hace como 4 meses que no tomo Coca Cola, ahora solo consumo Sprite, y la Coca Cola me asquea.


-En mi ropero se encuentra la ropa de mi novio, algunas pertenencias más, y encima le plancho las camisas. Hace un tiempo atrás, nunca lo hubiera imaginado.


-Pienso votar en las internas. La gente que me rodea odia que hable sobre política, a nadie le gusta, y a mi no me gusta que la gente sea incapaz de involucrarse con lo que pasa en el país donde vive. Aunque a veces no concuerde con otra persona a la hora de intercambiar ideas u opiniones, me satisface saber que del otro lado hay alguien que se informa y se preocupa, y puede mostrarme otra perspectiva.

Prefiero mil veces discutir y pelearme por política, a que del otro lado haya una persona que vive en una burbuja y no sabe lo que sucede.


-A pesar de todo lamento que mi voto sea al “menos peor”. Se que lo que voy a hacer va contra mis principios, que hay tres puntos fundamentales con los que difiero, e igualmente mi bronca acumulada pesa más.


-Sigo sin entender como una amistad de tantos años se quebró sin explicaciones, y lo único que deseo es poder devolver lo que debo y formatear mi disco duro mental.


-Me aburre hablar de hombres. No me interesa. Me divertía cuando era más chica, cuando yo también me quejaba, cuando estás en esa etapa de conocimiento. Me cuesta enganchar el tema, perdí la sintonía y no me divierten ciertas historias. No sé si es porque yo estoy felizmente en pareja, o porque es normal en mi edad que haya perdido la gracia.


-A veces me dan ganas de levantar el teléfono y decirle a mi hermana que es una reverenda hija de puta (sé que mamá no tiene la culpa). Que lamento que llevemos la misma sangre, que odio que sea incapaz de llamar a mis padres para ver si necesitan algo. Que haya estado una semana entera llamando a casa para contar sus problemas con el marido, pero cuando internaron a papá parece que se le hubiera jodido el teléfono.


-A pesar de mis diferencias con mis padres, nunca podría dejarlos tirados, y me doy cuenta que estoy sola para ellos, y a pesar de la bronca que me de que la otra se borre, me siento super poderosa, y me da gusto tener ese poder, aunque me sienta chiquitita como una hormiga, para mover todo ese peso.