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viernes, 20 de junio de 2008

Estoy vieja


A veces me pregunto como hacía cuando era pendeja, para salir en pleno invierno a bailar (bah, para salir a altas horas de la noche, en realidad).

Aguantar hasta las 22 horas (en aquella época no era como ahora, que entran a bailar a las 4 de la mañana) para vestirme, maquillarme (todo ese proceso de ponerse base líquida, base en polvo, rimel, delineador, sombras, brillo!!), brushinearme, volver a cambiarme.

Lo peor de todo es que en pleno invierno una se ponía una musculosa cagada, y una chaquetita! En qué mierda estaba pensando?!!!

De sólo imaginarme esa situación, me tiro en la cama y me meto abajo del acolchado agradeciendo que esos años ya pasaron... (mentira, es un consuelo mental).

Chupar frío en la calle caminando por toda la ciudad, regateando entradas, escuchando a pendejos pajeros gritar boludeces...

Aguantar la música a todo volumen, el olor a cigarro, el olor a alcohol, la amiga pelotuda teletubbie borracha diciendo pavadas. Bailar como boba alguna cumbia con la carterita en el hombro para no pagar ropería.

Quedar bollando porque alguna se fue a apretar con un feo por ahí. Después fumármela llorisqueando si el tipo la llama o no la llama...

Llegar cuando amanece, y tener que tolerar compartir cama con alguna amiga alcohólica (como una, tampoco me voy a hacer la lady) que no se duerme. Levantarse a las mil y una, con un dolor de cabeza impresionante, los ojos como si me hubieran dado 2 piñas en cada uno de ellos.

Y depilarse con este frío?!!! No da para sacar una pierna para afuera y pasar cera, gillette, crema depilatoria, o lo que más te guste en estos casos!!

Por qué pasar por ese momento??

Es tan lindo quedarse en la camucha, con el control remoto en la mano, el chocolate ambrosoli, el pijama polar, las polainas...

miércoles, 18 de junio de 2008

Todo lo bueno está por venir



Espero que todo te vaya de mararavillas, tal vez "tu novela " algún día se escribirá en la Argentina, no pierdas las esperanzas que todo lo bueno está por venir. Te dejo esto:

Confía
en tus fuerzas
y recuerda que
nada es imposible



Confía en las cosas que te inspiran.
Confía en las cosas que te dan felicidad.
Confía en tus sueños y déjalos hacerse realidad...
La vida no hace promesas
Sobre lo que te reserva el futuro.
Debés buscar tus propios ideales
y animarte a cumplirlos.
La vida no ofrece garantías sobre lo que tendrás.
Pero te ofrece el tiempo para decidir qué buscar,
y arriesgarte a encontrarlo.
Si tenés voluntad para hacer buen uso de tus dones,
Tu vida estará llena
de momentos memorables.
Nadie comprende
el misterio de la vida
o su significado,
más para aquellos que deciden confiar
en sus fuerzas
y en la verdad de lo que sueñan,
la vida es un singular
regalo
y nada es imposible.


Esas fueron las últimas palabras de Elsa, la mujer que me cambió la vida.
A veces la extraño tanto. Fue un ángel que pasó, y un día no supe más nada de ella. Me enseñó algo, me dió las herramientas, y luego desapareció.


Hoy por hoy necesitaría mucho hablar con ella, pero me resigno a leer cada uno de sus mails, libros, y palabras que ella me supo dejar. Para tener presente que un día pude salir del pozo donde me encontraba, y nacer de nuevo.








jueves, 12 de junio de 2008

Paciencia


"Una demora no es una negación"

La paciencia es una virtud
que no poseen muchas personas.

Tenemos poca dificultad en identificar
lo que queremos y lo que necesitamos.
El problema viene
cuando esperamos que eso se manifieste.

Nos ponemos nerviosos, dudosos,
incluso temerosos,
cuando no vemos que lo bueno viene hacia nosotros
tan pronto como pensábamos que lo haría.

A veces hasta nos permitimos creer
que alguien o algo puede detenernos
o hacer que lo bueno no venga.

Nos preocupamos, nos quejamos
y a veces hasta perdemos la esperanza.
No podemos ver que nosotros mismos
nos ponemos obstáculos.
Nos olvidamos del ritmo universal del
desarrollo de las cosas y del orden divino.

Puede ser que no nos demos cuenta
de la forma en que nuestras dudas,
miedos y pensamientos negativos sacan de raíz
las semillas positivas que sembramos.

Sencillamente no entendemos que tenemos ese deseo
gracias a que existe la posibilidad de que se cumpla.

Debemos entender la virtud de la paciencia

porque cada vez que abrimos el horno,
corremos el riesgo de hacer que
se eche a perder una buena torta.

"Yo tengo todo el tiempo del universo"

Siempre tenemos algún deseo
y queremos que se haga realidad.
Pero no sabemos esperar a que todo llegue
en el momento justo,

ni antes ni después.

Nos invade la ansiedad, el apuro,
y cuando aquello que deseamos no llega,
o se demora, pensamos que algo no deja que se haga realidad,

o sentimos que la vida quiere castigarnos
negándonos aquello que anhelamos,
o que una fuerza poderosa y negativa aleja
de nosotros el bien y obstaculiza nuestra vida.


Tenemos el camino, en el horizonte brilla
aquello que deseamos y nosotros corremos para
tratar de alcanzarlo, pero mientras lo hacemos
ponemos en el sendero todo lo que negativo.

Entonces en ese apuro tropezamos

y tropezamos
y cuando al fin nuestro deseo se hace realidad
nos decimos que:

"todo nos cuesta tanto"...
"llegar a la meta fue tan sacrificado"...

y claro no es para menos,
si en vez de ir caminando aceleramos el paso,
si dejamos la paciencia olvidada,
en un costado del camino y encima envueltos
en nuestra propia angustia en lugar
de darle luz a nuestro deseo
solo lo llenamos de miedo e incertidumbre.


Paciencia ... Es necesario tener paciencia.

Dejar que todo se cumpla
y se realice en el momento adecuado.

Tener fe y esperanza por sobre todo,
hace que nuestros deseos se llenen
de energía positiva y nos anima a creer
en que todo es posible y que así será.




En el camino se van encontrando señales para seguir, para entender...para poder dar pasos.
Voy encontrando los textos olvidados, voy desprendiendome de las mochilas, voy volviendo a encontrarme.

Voy entendiendo cual era el problema. Me pesaba la mochila...ahora a tener paciencia.

miércoles, 11 de junio de 2008

A dónde voy?




Un día, jugando al golf, di un golpe con un efecto a la pelota, y ésta, desviándose de la pista, fue a parar a la maleza.

Un muchacho que andaba por ahí rastrillando las hojas secas se acercó para ayudarme a encontrarla, y con cierta cortedad me dijo:

-Dr. Peale, algún día me gustaría conversar con usted.

-¿Cuándo?- le pregunté.

-¡Ah!- dijo sorprendido , -no tiene por que ser hoy… en cualquier momento…

-Cualquier momento nunca llega- le contesté, -espéreme en el hoyo 18 dentro de media hora y conversamos.

Cumplida la cita, nos sentamos a la sombra de un árbol y después de preguntarle cómo se llamaba le dije:

-Bien: ¿qué es lo que le preocupa?

-Pues…no sé. Quisiera llegar a alguna parte…

-¿A dónde? Dígame exactamente a dónde aspira a llegar.

Pareció muy confundido.

-No sé- repitió.

-Yo quisiera llegar a algo distinto de lo que estoy haciendo ahora, pero no sé qué.

-¿Y cuándo piensa llegar a eso que no sabe qué es?

Confundido por mis preguntas y tal vez un poco molesto, gruñó:

-¿Cómo voy a saber cuándo? ¡Cuando sea! Quiero llegar a ser algo, algún día.

Enseguida le pregunté qué era lo que hacía mejor, y me contestó que no hacía nada muy bien y que no sabía qué era lo que hacía mejor. Cuando lo interrogué acerca de lo que le gustaba hacer, pensó un rato y replicó que en realidad no había nada que le gustara en especial.

-Entonces, está usted en esta situación: quiere algo, pero no sabe qué; tampoco sabe cuándo espera alcanzarlo. Además, no sabe qué es lo que puede hacer mejor, ni qué es lo que le gusta hacer. ¿Estamos?

Asintió con un movimiento de cabeza y dijo con desconsuelo:

-Soy un fracasado.

-Nada de eso. Lo que pasa es que no está usted organizado ni enfocado. Tiene una personalidad agradable, una buena cabeza, y el deseo de mejorar; y ese deseo está tratando de motivarlo. Me gusta usted y tengo fe en usted.

Le recomendé que se dedicara durante dos semanas a pensar en su futuro, que decidiera claramente qué meta buscaba, y que escribiera esa meta en el menor número posible de palabras. Enseguida debía calcular el tiempo que podría razonablemente tardar en alcanzar dicha meta. Le aconsejé que escribiera estas decisiones en una tarjeta y que después volviera a verme.

Puntualmente se presentó a las dos semanas, transformado en otra persona, por lo menos espiritualmente. Estaba enfocado y mejor organizado.

Ya sabía lo que quería: aspiraba a ser gerente de planta en la compañía para la cual trabajaba.

Me explicó que el actual gerente debía jubilarse al cabo de cinco años, y su meta era que entonces le ofrecieran a él ese puesto. Durante esos cinco años el joven de mi historia aprendió tanto acerca de su oficio y desarrolló tanta capacidad de dirección, que cuando por fin quedó vacante el cargo no tuvo competidores.

De eso hace ya unos cuantos años y debo agregar que todavía desempeña el puesto y se ha hecho indispensable para la compañía. Alcanzó la meta que se propuso después de aquella charla en el campo de golf. Está satisfecho y feliz.

Una combinación de fijación de metas, pensamiento positivo, visualización y fe conduce a un resultado feliz en la mayoría de los problemas con que todos tenemos que enfrentarnos. Si usted quiere asegurar el éxito, cualquiera sea la situación, le recomiendo poner en práctica estos cuatro factores creativos:

Fijación de metas
Pensamiento positivo
Visualización
Fe

Dr. Norman Vincent Peale



Volviendo a las metas olvidadas.

Gracias Vincent Peale!

martes, 10 de junio de 2008

Abandonando mochilas


Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, o cerrando puertas, o cerrando capítulos, como quieras llamarlo. Lo importante es poder cerrarlos, y dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.


¿Terminó tu trabajo?, ¿Se acabó tu relación?, ¿Ya no vives más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?, ¿La relación se acabó? Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente "revolcándote" en los por qués, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho. El desgaste va a ser infinito, porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanos, todos y todas estamos encaminados hacia ir cerrando capítulos, ir dando vuelta a la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.


No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos porqué. Lo que sucedió, sucedió, y hay que soltarlo, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso, a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, romper papeles, tirar documentos, y vender o regalar libros.

Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que dar vuelta a la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente.


El pasado ya pasó. No esperes que te lo devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres tú. Suelta el resentimiento. El prender "tu televisor personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte mentalmente, envenenarte, y amargarte.


La vida está para adelante, nunca para atrás. Si andas por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. ¿Noviazgos o amistades que no clausuran?, ¿Posibilidades de regresar? (¿a qué?), ¿Necesidad de aclaraciones?, ¿Palabras que no se dijeron?, ¿Silencios que lo invadieron? Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo, si no, déjalos ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelven. Pero no por orgullo ni soberbia, sino, porque tú ya no encajas allí en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en esa oficina, en ese oficio.


Tú ya no eres el mismo que fuiste hace dos días, hace tres meses, hace un año. Por lo tanto, no hay nada a qué volver. Cierra la puerta, da vuelta a la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático. Es salud mental, amor por ti mismo, desprender lo que ya no está en tu vida.


Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo. Nada es vital para vivir porque cuando tú viniste a este mundo, llegaste sin ese adhesivo. Por lo tanto, es costumbre vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir.


Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr, porque te repito: nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad. Pero cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacúdete, suéltate.

Hay muchas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad. ¡Esa es la vida!




Un minuto de reflexión con uno mismo, puede hacer que nos demos cuenta de cuál fue el error, la falla, y el momento exacto donde uno se estancó.

Paré, miré para los costados, y entendí el error.

Es hora de volver a dar vuelta la página, para seguir adelante. Soy un ser libre que no le gusta llevar mochilas ajenas.

A veces terminamos cargando mochilas de otras personas sin darnos cuenta. Nos enredamos en problemas ajenos, nos interiorizamos en ellos, y olvidamos nuestra propia vida.

Vuelvo a aprender que primero estoy yo, y luego estan los demas. Primero se empieza por casa...

Vuelvo a recuperar mi salud mental, ya no quiero más llevar colgado al cuello cosas que limiten mi crecimiento personal.







sábado, 24 de mayo de 2008

Desafíos



El secreto está en no tener miedo de equivocarnos...

jueves, 15 de mayo de 2008

El principio 90/10

Estás desayunando con tu familia. Tu hija tira una taza de café y chispea tu camisa de trabajo. Tú no tienes control sobre lo que acaba de pasar. Lo siguiente que suceda será determinado por tu reacción. Tu maldices. Regañas severamente a tu hija por que te tiró la taza encima. Ella rompe a llorar. Después de regañarla, te volteas a tu esposa y la criticas por colocar la taza demasiado cerca de la orilla de la mesa. Y sigue una batalla verbal. Tú vociferando subes arriba a cambiarte la camisa. Cuando bajas de regreso, encuentras a tu hija demasiado ocupada llorando terminándose el desayuno y estar lista para la escuela. Ella pierde el autobús. Tu esposa debe irse inmediatamente para el trabajo. Tu te apresuras al carro y llevas a tu hija a la escuela. Debido a que tú ya estas atrasado, manejas 40 millas por hora en una velocidad máxima de 30 millas por hora. Después de 15 minutos de retraso y obtener una multa de tráfico por $60.00, llegas a la escuela. Tu hija corre a la escuela sin decirte adios. Después de llegar a la oficina 20 minutos tarde, te das cuenta que se te olvidó el maletín. Tu día empezó terrible. Y parece que se pondrá cada vez peor. Ansias llegar a tu casa. Cuando llega a tu casa, encuentras un pequeño distanciamiento en tu relación con tu esposa y tu hija.

¿Por qué? Debido a como reaccionaste en la mañana.

¿Por qué tuviste un mal día?

a)¿el café lo causó?
b) ¿tu hija lo causó?
c) ¿el policia lo causó?
d) ¿tú lo causaste?

La respuesta es la “d”.

Tú no tenias control sobre lo que pasó con el café. La forma en como reaccionaste esos 5 segundos fue lo que causó tu mal día.

Te presento lo que debió haber sucedido.

El café te chispea. Tú hija está a punto de llorar. Tú gentilmente le dices, “esta bíen cariño, solo necesitas tener más cuidado la próxima vez. Después de agarrar una camisa nueva y tu maletin, regresas abajo y miras a través de la ventana y vez a tu hija tomando el autobús. Ella voltea y te dice adios con la mano. ¿Notas la diferencia?

Dos escenarios diferentes. Ambos empezaron igual. Ambos terminaron diferente.

¿Por qué?

Tú realmente no tienes control sobre el 10% de lo que sucede. El otro 90% se determinó por tu reacción. Aquí están algunas formas de aplicar el principio 90/10. Si alguien te dice algo negativo acerca de ti. No lo tomes muy apecho. Deja que el ataque caiga como el agua sobre el aceite. No dejes que los comentarios negativos te afecten. Reacciona apropiadamente y no arruinará tu día. Una reacción equivocada podria resultar en la pérdida de un amigo, ser despedido, te puedes estresar, etc. ¿Cómo reaccionar si alguien te interrumpe en el tráfico? ¿pierdes tu caracter? ¿golpeas sobre el volante? (a un amigo mio se le desprendió el volante) ¿maldices? ¿te sube la presión? ¿A quien le preocupa que llegues 10 segundos tarde al trabajo? ¿por qué dejar que los carros te arruinen el viaje? Recuerda el principio 90/10 y no te preocupes de eso.

Tú has dicho que perdiste el empleo. ¿Porque perder el sueño y ponerte enojado? No funcionará. Usa la energía de preocupación y el tiempo para encontrar otro trabajo. El avión está atrasado. Va a arruinar la programación de tu día. Por que manifestar frustración con el encargado de la aerolínea? Ella no tiene control de lo que está pasando. Usa tu tiempo para estudiar, conocer a otros pasajeros, ¿por qué estresarse? Eso hará que las cosas se pongan peor. Ahora ya conoces el principio 90/10. Aplícalo y quedarás maravillado con los resultados. No perderás nada si lo intentas. El principio 90/10 es increíble. Muy pocos lo conocen y aplican este principio.

¿El resultado?

Millones de gente están sufriendo de un estrés que no vale la pena, sufrimientos, problemas y dolores de cabeza. Todos debemos entender y aplicar el principio 90/10.

¡Puede cambiar tu vida!




Será tan complicado aplicarlo?

miércoles, 30 de abril de 2008

Cuando vayan mal las cosas...

Cuando vayan mal las cosas, como a veces suelen ir, cuando ofrezca tu camino sólo cuestas que subir, cuando tengas poco haber pero mucho que pagar, y precises sonreír, aún teniendo que llorar.


Cuando el dolor te agobie y no puedas ya sufrir, descansar debes, pero nunca desistir.

CUANDO TODO ESTÉ PEOR...MÁS DEBEMOS INSISTIR.